Cómo liderar sin intimidar: el equilibrio entre presencia y cercanía

Hay líderes que imponen respeto. Otros, temor. Y algunos, admiración. La diferencia no siempre está en lo que dicen, sino en cómo se muestran. En este artículo abordamos una de las tensiones más frecuentes en contextos de liderazgo: cómo mantener la autoridad sin volverse distante o intimidante. Exploramos los matices de la presencia no verbal, el impacto de la proximidad emocional y cómo encontrar un estilo de liderazgo que combine firmeza con cercanía. Porque liderar no debería ser sinónimo de generar miedo.

Julio Pereiro

11/11/2025

Autoridad no es intimidación

Muchos líderes creen que deben endurecer el rostro, contener sus gestos y alzar ligeramente el mentón para ser tomados en serio. Otros intentan controlar cada detalle, cada palabra y cada pausa, convencidos de que el liderazgo se construye desde el control. Y en parte es cierto: proyectar autoridad implica tener dominio. Pero cuando ese dominio se percibe como rigidez, amenaza o frialdad, se convierte en un obstáculo.

Las señales no verbales cumplen un papel fundamental en esta ecuación. El tono de voz, el uso del espacio, las pausas, la mirada o la postura influyen directamente en cómo una persona es percibida por su equipo. Y cuando estas señales son leídas como agresivas o demasiado dominantes, lo que se genera no es respeto, sino distancia.

El problema es que muchas veces esto ocurre de forma involuntaria. No se trata de personas crueles ni prepotentes, sino de líderes bienintencionados que, en su intento de “ser firmes”, se vuelven inaccesibles. Y así, sin quererlo, minan la confianza del equipo y dificultan la comunicación.

La clave está en la presencia, no en la dureza

Presencia no es sinónimo de dureza. Es, en realidad, la capacidad de hacerse notar sin forzar nada. De estar ahí, con claridad, sin exageraciones. Es el efecto que generan aquellas personas que, al entrar a una sala, captan la atención sin levantar la voz. Y esto no se logra a través de frases hechas o técnicas de persuasión, sino mediante la coherencia entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se transmite con el cuerpo.

Aquí entra en juego un concepto poco explorado pero decisivo: la cronemia, es decir, el uso del tiempo en la comunicación. En contextos de liderazgo, el manejo del silencio —como parte del tiempo comunicativo— puede ser tan poderoso como una declaración. Un silencio bien ubicado puede reforzar una idea, dar lugar a la reflexión o señalar que algo no está funcionando. Pero si ese silencio se extiende o aparece sin una intención clara, puede generar incomodidad, sensación de juicio o incluso temor.

El desafío está en calibrar. Saber cuándo hablar y cuándo callar, cuándo avanzar y cuándo esperar. Esta sensibilidad temporal no se aprende en una lista de tips, sino a partir de la observación de uno mismo y del efecto que tiene sobre los demás. Es un trabajo fino, muchas veces invisible, pero profundamente transformador.

Cercanía que no debilita, sino fortalece

Existe una creencia extendida —aunque equivocada— de que la cercanía le resta autoridad al líder. Que mostrarse accesible, escuchar activamente o tener un gesto amable puede interpretarse como debilidad. En la práctica, ocurre lo contrario: los líderes que generan conexión emocional, que muestran empatía y que validan a su equipo no solo son más respetados, sino también más efectivos.

Pero lograr esa cercanía sin perder el respeto requiere precisión. No se trata de caer en la complacencia ni de buscar la aprobación constante. Se trata de generar un entorno donde las personas se sientan escuchadas, comprendidas y valoradas, incluso cuando se toman decisiones difíciles.

El cuerpo juega un papel fundamental en esta construcción. La inclinación de la cabeza al escuchar, una postura abierta, la sonrisa oportuna, el contacto visual sincero… Son pequeños gestos que crean un clima de confianza. Y esa confianza, bien sostenida, fortalece el liderazgo en lugar de debilitarlo.

Fuentes consultadas

Darioly, A., & Mast, M. S. (2013). The role of nonverbal behavior in leadership: An integrative review. Leader interpersonal and influence skills, 73-100.

Keating, C. F., Adjei Boateng, F., Loiacono, H., Sherwood, W., Atwater, K., & Hutchison, J. (2020). Charismatic nonverbal displays by leaders signal receptivity and formidability, and tap approach and avoidance motivational systems. Frontiers in psychology, 11, 526288.

No hace falta levantar la voz para ser escuchado. Ni endurecer el gesto para marcar autoridad. Lo que hace la diferencia es la capacidad de ajustar, de leer el efecto propio en los demás y de liderar desde una presencia que no impone, sino que inspira.

En Perceptio ayudamos a desarrollar ese tipo de liderazgo: uno que no necesita máscaras ni poses, porque se basa en una comunicación no verbal consciente, afinada y estratégica. Acompañamos procesos de transformación donde el liderazgo se vuelve más auténtico, más humano… y más efectivo.

Porque estar presente no es lo mismo que hacerse sentir.

Y liderar no es mandar, sino guiar con claridad.

Marstand, A. F., Epitropaki, O., & Kapoutsis, I. (2025). ‘Distant but close’: Leadership behaviours, psychological distance, employee coping and effectiveness in remote work contexts. Journal of Occupational and Organizational Psychology, 98(1), e12544.