Comunicación no verbal y seguridad en el transporte público
La mayoría de las personas asocia la seguridad en el transporte público con factores externos: presencia policial, cámaras de vigilancia o infraestructura adecuada. Sin embargo, existe otro elemento que suele pasar desapercibido: la capacidad individual para percibir cambios en el entorno y adaptar el propio comportamiento ante situaciones potencialmente riesgosas. En este artículo exploraremos cómo la observación contextual, la conciencia situacional y algunos principios de comunicación no verbal pueden contribuir a una mejor toma de decisiones durante un viaje. Lejos de promover la desconfianza o el miedo, el objetivo es comprender cómo desarrollar una percepción más estratégica del entorno para reducir vulnerabilidades y actuar con mayor seguridad.
Julio Pereiro
7/7/2026


La seguridad empieza antes de que ocurra un problema
Millones de personas utilizan el transporte público todos los días. Colectivos, trenes y subtes forman parte de la rutina y, precisamente por eso, muchas veces dejamos de prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. Subimos al vehículo, buscamos un asiento, revisamos el teléfono y dejamos que el viaje transcurra en piloto automático.
El problema es que la mayoría de las situaciones de riesgo no aparecen de forma repentina. Antes de que ocurra un conflicto, un robo o una situación incómoda, suelen existir pequeños indicios que, vistos en conjunto, pueden ayudarnos a comprender mejor lo que está sucediendo.
Esto no significa desconfiar de todo el mundo ni vivir en estado de alerta permanente. Significa desarrollar una habilidad conocida como conciencia situacional: la capacidad de percibir el entorno, detectar cambios relevantes y tomar decisiones oportunas sin exponerse innecesariamente.
Observar no es sospechar
Uno de los errores más frecuentes cuando se habla de seguridad es confundir observación con sospecha. Observar implica recopilar información. Sospechar implica llegar a una conclusión.
La diferencia es importante porque muchas personas buscan "señales infalibles" que permitan identificar una amenaza, cuando en realidad el comportamiento humano es mucho más complejo. Un gesto aislado rara vez significa algo por sí mismo.


Por eso, más que buscar gestos específicos, resulta más útil prestar atención al contexto general y preguntarse: ¿hay algo que no encaja con la situación?
Qué observar cuando viajás
La primera herramienta de seguridad no es interpretar gestos complejos, sino realizar un escaneo rápido del entorno. Al subir a un medio de transporte conviene dedicar unos segundos a observar cuestiones básicas:
• Cuántas personas hay alrededor.
• Dónde están las puertas y las salidas.
• Qué zonas tienen mayor circulación de pasajeros.
• Si existen grupos o individuos que llaman particularmente la atención.
• Si hay algún comportamiento que parece fuera de lugar para ese contexto.


La clave no está en identificar delincuentes a simple vista. La realidad es que eso no es posible. Lo que sí podemos hacer es detectar anomalías, es decir, comportamientos que rompen con la normalidad esperable de la situación.
A veces la percepción de que algo no encaja surge antes de que podamos explicarlo con palabras. En lugar de ignorarla automáticamente o asumir que estamos exagerando, conviene utilizarla como una invitación a observar con mayor atención.
Cómo reaccionar sin exponerte
Book, A., Costello, K., & Camilleri, J. A. (2013). Psychopathy and victim selection: The use of gait as a cue to vulnerability. Journal of Interpersonal Violence, 28(11), 2368–2383.
Roney, J. L. D., Falkenbach, D. M., & Aveson, O. (2021). Psychopathy and victim selection: Does nonverbal decoding or empathy impact vulnerability ratings? Journal of Interpersonal Violence, 36(3–4), NP1698–NP1719.
Ninguna de estas conductas permite sacar conclusiones definitivas. Sin embargo, cuando varias de ellas aparecen juntas y dentro de un contexto determinado, pueden justificar una observación más cuidadosa.
La pregunta útil no es "¿qué significa este gesto?", sino "¿qué patrón estoy observando?". Este cambio de enfoque reduce el riesgo de interpretar erróneamente conductas normales y permite tomar decisiones más razonables.
Alguien puede parecer nervioso porque llega tarde al trabajo. Puede evitar el contacto visual porque es tímido. Puede mostrarse inquieto porque atraviesa una situación personal difícil. Ninguna de estas conductas convierte automáticamente a una persona en una amenaza.
Cuando algo no termina de encajar
Las situaciones potencialmente problemáticas suelen caracterizarse por la acumulación de varios elementos, no por una única señal.
Por ejemplo, puede resultar llamativo que una persona preste atención constante a los movimientos de quienes la rodean. O que cambie repetidamente de ubicación sin una razón evidente. O que parezca especialmente interesada en determinadas pertenencias ajenas.
Fuentes consultadas
Si algo te genera incomodidad, podés:
• Cambiar de asiento o de ubicación.
• Acercarte a sectores con mayor cantidad de pasajeros.
• Ubicarte cerca del conductor, guarda o personal de seguridad.
• Mantener una mayor distancia física.
• Evitar distracciones que reduzcan tu capacidad de atención.
En la mayoría de los casos, estas acciones son suficientes para aumentar tu seguridad sin generar conflictos innecesarios.
Detectar una posible situación de riesgo es solo una parte del proceso. La otra consiste en responder de manera inteligente. Muchas personas imaginan que actuar implica confrontar, señalar o enfrentar directamente a quien genera preocupación. En realidad, las respuestas más eficaces suelen ser mucho más discretas.
El valor de hacer visible que estás prestando atención
Después del episodio: aprender de la experiencia
Si algo durante el viaje te hizo sentir incómodo o en alerta, puede ser útil realizar un breve repaso mental:
• ¿Qué llamó tu atención?
• ¿Qué observaste exactamente?
• ¿Cómo reaccionaste?
• ¿Qué resultado obtuviste?
Levantar la vista del teléfono, observar brevemente el entorno o establecer contacto visual momentáneo con otras personas puede comunicar que estás atento y presente.
También es importante cuidar la propia comunicación no verbal. Una postura estable, movimientos seguros y una actitud atenta transmiten una imagen diferente a la de alguien completamente desconectado de su entorno. Esto no garantiza que una persona no pueda convertirse en víctima de un delito, pero sí contribuye a proyectar una mayor capacidad de respuesta y percepción.
Existe otra estrategia sencilla que muchas veces pasa desapercibida: demostrar que estás consciente de lo que ocurre a tu alrededor.
No se trata de desafiar ni intimidar a nadie. Tampoco de mirar fijamente a los demás. El objetivo es transmitir que no estás completamente abstraído del contexto.
La percepción de anonimato suele favorecer determinados comportamientos problemáticos. En cambio, cuando las personas sienten que están siendo observadas dentro de la normalidad social, ciertas conductas pierden parte de esa ventaja.
Muchas situaciones de riesgo nunca llegan a concretarse. Sin embargo, eso no significa que la experiencia haya sido irrelevante.
La mayoría de las personas nunca recibe formación para observar el comportamiento humano. Aprendemos normas de tránsito, protocolos de emergencia o medidas básicas de prevención, pero rara vez desarrollamos herramientas para interpretar lo que sucede a nuestro alrededor.
Comprender cómo funciona la comunicación no verbal y cómo interactúa con el contexto puede ayudarnos a reducir vulnerabilidades, actuar con mayor confianza y movernos con más tranquilidad en la vida cotidiana.
La percepción humana no es perfecta. Por eso resulta más útil analizar lo ocurrido con curiosidad que con certeza absoluta.
Este ejercicio permite fortalecer la capacidad de observación y mejorar futuras decisiones. l mismo tiempo, es importante evitar dos extremos: asumir que todo fue producto de la imaginación o convencerse de que cualquier incomodidad confirma una amenaza real.
La seguridad también se entrena
Pereiro, J. (2021). La percepción del comportamiento delictivo agresivo.: Aportes desde la comunicación no verbal. Question, 3(70).
Natarajan, M., Clarke, R. V., Carcach, C., Ponce, C., Beneke de Sanfeliú, M., Escobar Polanco, D., Chávez, M., & Shi, M. (2015). Situational prevention and public transport crime in El Salvador. Crime Science, 4(1), 1–15.
Sin embargo, la capacidad de detectar anomalías, evaluar contextos y responder sin exponerse no depende de una intuición especial.
La seguridad en el transporte público no consiste en vivir con miedo ni en sospechar de todos. Consiste en desarrollar una percepción más consciente del entorno para tomar mejores decisiones cuando sea necesario.
Noble, J. (2015). Fear of crime in public transport. Déviance et Société, 39(3), 343–364.



