Por qué tus reuniones virtuales no funcionan (y cómo mejorar tu presencia sin decir una palabra)
No es la conexión. No es la plataforma. Tampoco es el guion. Si tus reuniones virtuales no funcionan —si no lográs captar atención, si nadie participa, si sentís que tus ideas no generan impacto— el problema no es técnico: es comunicacional. Más precisamente, es no verbal. La presencia en entornos virtuales se construye desde el cuerpo, aun cuando el cuerpo está limitado a un recuadro. Quienes no lo comprenden se vuelven invisibles. Quienes sí lo entienden, lideran la conversación, incluso sin hablar. Este artículo no es una lista de consejos superficiales. Es una guía para repensar tu manera de estar presente en entornos digitales, anclada en la comprensión profesional de la comunicación no verbal. Porque si lo que buscás es que te vean, que te escuchen, que te recuerden… necesitás algo más que palabras.ripción de la publicación.
Julio Pereiro
9/26/2025


¿Por qué las reuniones virtuales suelen fracasar?
Las razones aparentes suelen ser muchas: falta de interacción, participantes distraídos, presentaciones extensas, tiempos mal gestionados. Sin embargo, por debajo de todo eso hay un fenómeno constante: la pérdida de impacto en la dimensión no verbal.
En las interacciones presenciales, el cuerpo, la mirada, la postura y los gestos hacen gran parte del trabajo comunicativo. Pero en la virtualidad, esa riqueza se reduce a una imagen parcial, muchas veces borrosa, mal iluminada, y estática. Y si no se entrena la habilidad de transmitir presencia a través de esa pequeña ventana, el efecto es claro: desconexión emocional, pérdida de atención, baja participación.
Dicho de otro modo: si no aprendés a comunicarte no verbalmente en la virtualidad, tu mensaje se diluye. Y con él, tu autoridad, tu credibilidad, tu capacidad de influir.
La falsa sensación de estar “presentes”
Uno de los mayores errores en la comunicación virtual es asumir que estar conectado equivale a estar presente. La cámara encendida no garantiza atención. Y mucho menos, impacto. La presencia —la verdadera presencia— es una construcción activa, no un estado pasivo. Es una forma de habitar el espacio digital con intención, con consciencia y con estrategia.


¿Y qué significa eso en términos concretos? Significa trabajar sobre cómo te sentás, cómo mirás, cómo usás tu voz, cómo reaccionás corporalmente a lo que ocurre en la reunión. Significa tomar decisiones sobre la iluminación, el encuadre, la distancia de la cámara. Significa, en resumen, dejar de improvisar.
¿Qué aspectos no verbales afectan tu presencia en videollamadas?
Pasemos a lo específico. Existen al menos cinco dimensiones clave que determinan el impacto no verbal en una reunión virtual:
1. La postura y la alineación corporal
Sentarse de manera encorvada, moverse constantemente, apoyarse en una sola mano o dejar caer el cuerpo hacia atrás genera una imagen de desinterés, cansancio o desorganización. En cambio, mantener una postura erguida, con el torso visible y alineado con la cámara, proyecta seguridad, control y disposición activa.
Esto no solo influye en cómo te perciben los demás: también tiene un efecto inmediato en tu tono de voz, en tu concentración y en tu energía durante la reunión.
2. La mirada
La cámara es tu nuevo punto de contacto visual. Si mirás permanentemente la pantalla (o peor: a otro lado), los demás sienten que no los estás mirando. Entrenar la capacidad de mirar directamente a la lente —especialmente al comenzar a hablar o al formular preguntas clave— genera conexión y credibilidad.
Aunque parezca un detalle menor, este pequeño gesto puede duplicar tu impacto comunicativo en cualquier reunión virtual.
3. Los gestos y microgestos
Las manos fuera de cuadro, los gestos apagados o la rigidez corporal restan expresividad y empatía. En cambio, usar gestos visibles, abiertos y sincronizados con el discurso mejora la comprensión y genera una sensación de cercanía.
Incluso en silencio, pequeños movimientos faciales —asentir, fruncir suavemente el ceño, sonreír— funcionan como retroalimentación no verbal que mantiene activa la interacción.
5. La gestión del silencio corporal
Muchos aparecen en cámara con la cara cortada, con demasiado aire arriba, o con una distancia excesiva o insuficiente. El encuadre debe ubicarte en el centro, con tu rostro y parte del torso visibles. Esto favorece la lectura gestual y mejora la percepción de profesionalismo.
Del mismo modo, evitar fondos distractores o mal iluminados también contribuye a focalizar la atención en vos y en tu mensaje.
4. El uso del espacio visual
En la virtualidad, cualquier inmovilidad prolongada o falta de expresión se lee como desconexión. Por eso, cuando no hablás, es importante sostener tu presencia corporal: con una expresión facial atenta, con movimientos mínimos pero constantes que indiquen escucha activa.


Recordá que en una reunión virtual, cuando dejás de emitir señales no verbales… es como si dejaras de estar ahí.
La solución: entrenar tu presencia digital
Afortunadamente, todas estas dimensiones pueden trabajarse. Lo fundamental es pasar del piloto automático a la conciencia estratégica. A continuación, algunas recomendaciones prácticas que desarrollo en mis consultorías y entrenamientos personalizados:
Grabate en reuniones simuladas y analizá tu imagen no verbal: postura, mirada, gestualidad, reacciones.
Prepará tu espacio físico como si fuera un estudio: luz frontal suave, cámara a la altura de los ojos, fondo neutro o alineado con tu identidad profesional.
Diseñá tus participaciones incluyendo pausas, silencios expresivos, gestos de énfasis. No improvises todo: la naturalidad también se entrena.
Observá a los demás: detectá cuándo desconectan, cómo reaccionan a tus intervenciones. La lectura del grupo sigue siendo clave, aunque sea virtual.
Solicitá retroalimentación específica: no preguntes solo si “se entendió lo que dijiste”, sino cómo te vieron, qué transmitiste, si se sintieron conectados con vos.
Más allá del Zoom: construir influencia desde lo no verbal
No se trata solo de tener una buena reunión. Se trata de construir autoridad, generar confianza y transmitir seguridad. Y eso, en cualquier entorno, depende mucho más de lo no verbal que de lo que se dice con palabras.
Por eso, las personas que dominan esta dimensión marcan la diferencia: son quienes logran atención sin pedirla, quienes moderan tensiones sin imponer autoridad, quienes lideran conversaciones sin monopolizarlas.
En un mundo donde cada vez más interacciones profesionales son virtuales, la capacidad de comunicarte con eficacia no verbalmente es una ventaja competitiva. Ignorarla es, simplemente, perder oportunidades.
¿Y ahora qué?
Podés seguir confiando en tus palabras y en tus PowerPoint. O podés empezar a entrenar tu presencia no verbal para que cada reunión sea una oportunidad real de impactar, de conectar y de liderar.
Porque en entornos virtuales, la presencia no se supone: se construye.
Y si no lo haces vos, alguien más lo hará.
Fuentes consultadas
Bailenson, J. N. (2021). Nonverbal overload: A theoretical argument for the causes of Zoom fatigue. Technology, Mind, and Behavior, 2(1).
Pereiro, J. (2021). La comunicación no verbal de los docentes en entornos virtuales: videollamadas en tiempos de pandemia. IPÊ ROXO, 2(2).



